Colaboración Corporativa 2.0 (III): Cambiemos la cultura y seamos más competitivos

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Members of a community welcoming a new member.Potenciar la innovación en nuestras organizaciones -con procesos y herramientas que hagan posible la colaboración a un nivel superior, aprovechando las nuevas tecnologías sociales-, reporta innegables beneficios para las personas y las empresas que las utilizan.
Para aprovechar las ventajas descritas en entradas anteriores es necesario un cambio en la cultura corporativa que permita conseguir una empresa social más inteligente.
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Tenemos claro que el Modelo de Colaboración Social mejora los resultados del Negocio, pero las herramientas que lo hacen posible no sirven para nada si no se usan.
Ya hemos destacado que la clave es estimular la participación. Existen numerosos casos de fracaso en la implantación de software social empresarial, debidos a falta de uso del entorno colaborativo. Por eso hemos insistido tanto en la importancia de promover la utilización de estas herramientas, poniéndoselo fácil a los usuarios; haciendo que sean simples, atractivas, flexibles, integradas y accesibles por múltiples vías y dispositivos.

La gente tiende a mantenerse fiel a sus costumbres, con lo que es frecuente que no participen en el nuevo entorno social colaborativo. Se dice comúnmente que “las únicas personas que quieren un cambio son los bebés con el pañal mojado; los demás están bien como están (estén como estén)”. Nos enfrentamos a la maldita resistencia al cambio. Hay que luchar contra ella; mostrando el valor del nuevo modelo, haciendo entender que tiene numerosas ventajas y que hace posible:
– Terminar el trabajo con más calidad y en menos tiempo
– Aprovechar mejor el tiempo, trabajando en todo momento y todo lugar
– Una mejor conciliación de la vida laboral y la familiar
– Acceso a información útil, mejores prácticas, lecciones aprendidas…
– Tener nuestro conocimiento al día (en la nueva realidad que vivimos hay que tenerlo ‘al minuto’)
– Encontrar a la gente clave de forma inmediata (accediendo fácilmente a los especialistas, la experiencia y el conocimiento)
– Aumentar y cultivar una red de contactos en la que apoyarse para mejorar
– Alcanzar un nivel de desarrollo profesional superior
– Tomar mejores decisiones más rápidamente
– Reducir costes operativos
– Controlar mejor los riesgos
– Aumentar la productividad
– Impulsar la innovación
– Disfrutar, aprender, compartir y hacer el trabajo más agradable

Hay que organizar sesiones, comunicar, educar, insistir y reforzar todos estos mensajes; provocar el cambio cultural. Es crítico identificar a los usuarios más activos y a los aquellos que contribuyen con más calidad, para motivarles y conseguir que ‘evangelicen’ (la mejor publicidad es el entusiasmo de la gente que descubre las ventajas del entorno). ¡Que se ‘respire’ la utilidad de las Redes Sociales!

El soporte de los niveles ejecutivos es imprescindible; que empujen, estimulen, incentiven, lo incorporen a los objetivos…
Es importante que los directivos y los mandos intermedios de la compañía usen la herramienta de colaboración social, que los empleados sepan que sus jefes están ahí, participando activamente.
Es cierto que el comportamiento social es diferente en función de la posición jerárquica y que los altos directivos suelen tener ‘alergia’ a los mensajes cortos con caracteres limitados, así como a las actualizaciones y cambios de estado. Pues si prefieren incorporar entradas en formato blog, bienvenido sea; que usen en el ecosistema corporativo y que lo utilicen para acercarse a realidades en la Compañía que muchas veces les quedan lejanas.

Es evidente que las Redes Sociales han tenido un alto impacto en la vida personal de muchos de los empleados (aunque otros tantos no tienen ni idea del asunto, ni les preocupa lo más mínimo). Pero en el ámbito corporativo es ‘otro cantar’; a los usuarios les cuesta participar en un entorno profesional, donde se consideran más expuestos a críticas o a que les juzguen. Pues ya podemos cambiar esta forma de verlo y eliminar los miedos; la presencia en estos entornos es cada día más imprescindible.

Es lastimoso que todavía haya directivos que piensan que ‘eso de Twitter’ es para que los adolescentes y las amas de casa se diviertan contando su vida y viendo qué les pasa a futbolistas y famosos. Claro que hay mucha gente que cuenta cosas que no te interesan en absoluto (exactamente igual que en la ‘vida off-line’; las redes sociales son un reflejo de la sociedad), pero si sigues a las personas y entidades adecuadas encuentras ‘verdadero petróleo’: información, opiniones, experiencias… (directamente útiles y relevantes, enfocadas a tu actividad y tus intereses, filtradas y listas para que las aproveches tan solo haciendo unos ‘clicks’).

Uno de los graves problemas que tienen muchos de los profesionales es que no se forman, no se reciclan, no aprenden. Pierden una magnífica oportunidad al no aprovechar las nuevas tecnologías ni las redes sociales para ello. ¡Con lo fácil que es! Pensemos que tenemos potentes herramientas que están al alcance de todos (incluidos aquellos que compiten con nosotros).

¿Cuántos empleados creen que ya saben lo suficiente, que no necesitan mejorar, ni hacer las cosas de modo diferente, que ya se han ganado su derecho a seguir en sus puestos de trabajo? Hay que asumir que las empresas piramidales y paternalistas están en ‘peligro de extinción’. La antigüedad y la lealtad ya no aseguran estabilidad y progresión; la nueva realidad exige implicación y resultados.

Demasiados profesionales viven completamente ajenos a la realidad del mercado y a las ‘nuevas reglas del juego’, marcadas por la revolución tecnológica. Su mundo se limita a lo que pasa entre las paredes de sus oficinas (viven off-line y sin interacción fuera de ellas, luciendo unas hermosas ‘orejeras de burro’). Su desmedida resistencia al cambio (no quieren ‘ni asomarse’ fuera de su ‘zona de confort’) es fatal para ellos y para sus empresas. Se encuentran cómodos; pensando que ya se lo han ganado todo, que saben mucho y que son imprescindibles e ‘intocables’ (el nivel de ingenuidad es muchas veces alarmante).

La última vez que se formaron muchos directivos y mandos intermedios se escribía con lápiz (el portaminas aún no estaba inventado). ¿Cómo es posible? Pueden ser muy disciplinados y tener grandes habilidades, pero si no saben lo que ocurre en este mundo que cambia tan rápidamente, si no tienen acceso a la información que marca la diferencia, si no aprovechan el enorme conocimiento distribuido (que ahora está fácilmente accesible), si no tienen ‘vida digital 2.0’ ni formación continua; en poco tiempo dejan de ser competitivos y van directos a la ruina; ¡están ‘muertos’!
La Colaboración Social crece exponencialmente y hay que ‘subirse al carro’ cuanto antes. No es una moda pasajera. No es cierto que las generaciones ‘analógicas’ puedan vivir sin ello “porque no les quedan demasiados años para jubilarse y quieren seguir trabajando igual”. El uso de las tecnologías sociales es indispensable para todos, ¡hoy!

Tenemos que insistir; el trabajador que ni se forma ni se informa es, cada día más, como el deportista que no entrena (al despreciar las nuevas formas de interacción y colaboración social estamos renunciando a un elemento clave para mantener nuestra ‘musculatura profesional’ en buen estado y nos convertimos en empleados ‘fofos y oxidados’ que cada vez aportan menos a nuestras organizaciones).

Con la velocidad a la que evoluciona nuestra realidad no podemos seguir trabajando igual que siempre, no nos vale con ser expertos en el modo en el que se hacían las cosas ayer.

Las nuevas generaciones, los llamados nativos digitales, demandan fuertemente las tecnologías de las que estamos hablando; las necesitan para trabajar de forma adecuada y ser productivos. Los adolescentes no usan el correo electrónico (y no sufren la ‘esclavitud’ ni las ineficiencias asociadas a la comunicación por email). En su lugar emplean redes sociales, fundamentalmente en dispositivos móviles. Tenemos que aprender de una nueva generación, que tiene una cultura que se beneficia de las nuevas posibilidades de forma natural.

Por desgracia hay muchos empleados pesimistas y quejicas, que ‘ensucian’ el ambiente, desmoralizan y desilusionan con su negatividad y sus constantes lamentos. Son los que dirán que la Herramienta Social Corporativa no va a funcionar, que la gente no está dispuesta a emplear tiempo es esto. No es cierto; hay muchas personas que están deseando participar. Hay que descubrir y estimular a los usuarios clave y según se van usando los sistemas sociales, la gente se da cuenta de que disfruta, que aprovecha el contenido, que la interacción y la información resultan útiles, que generar contactos de valor es muy provechoso y gratificante.

No es tan difícil. Resulta sorprendente ver como en las comunidades on-line que han surgido a través de Internet la gente emplea tiempo contestando preguntas y ayudando a gente que nunca han visto. Con mucha más razón se tiene que colaborar en un entorno profesional en el que al hacerlo contribuyes a tu compañía, encuentras utilidad para tu trabajo y creces profesionalmente; solo hace falta vencer la resistencia al cambio, ‘alterar el chip’.

Acabemos con las absurdas tonterías propias de ‘dinosaurios corporativos’, acabemos con esos razonamientos penosos: “tengo mucho trabajo y no ‘pierdo’ el tiempo ‘trasteando’ con Redes Sociales”. Bien enfocado tiene beneficios a los que no podemos renunciar. No te quedes caduco. Deja de mirar tu ombligo y mira el mundo (que te están pasando ‘por la izquierda’ y ni te enteras, que los conocimientos, las experiencias y la información de valor están ahí fuera y si te quedas en tu caparazón eres cada vez un empleado menos valioso).

Tenemos que cambiar el comportamiento, desde un modelo colaborativo tradicional a uno social. Es imprescindible. Es urgente. ¡A por ello!

2 comentarios sobre “Colaboración Corporativa 2.0 (III): Cambiemos la cultura y seamos más competitivos

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